Hoy, en un tren

Te digo que no, que no vendrá nadie a mancillar la calma de este compartimento que hemos poseído, sólo para nosotros. Te convenzo de que hasta Novosibirsk no hay ruso que pague ya un billete en segunda, kupé. Y ríes mientras mi mímica le pregunta a la revisora si puedo disponer de cualquiera de las cuatro camas. Celebramos entonces el presente del presente y me doy cuenta de que en este viaje vamos a necesitar más de eso. De ahora. De aquí.

En nuestra cabeza el viaje dura seis meses. Tanto, que el presente se diluye tímido, pequeño. Cada cosa buena que nos pasa, tememos perderla en próximos destinos y relojes. Cada cosa mala, se soluciona proyectando esperanzas de futuros mejores y más cerca del mar. ¿Dónde queda el presente, indescifrable o explícito, en este viaje? Vamos a cuidarlo también a él un poco, que seguro que él nos tendrá bajo su tierna custodia uno, tres o seis meses y vidas.

Seguimos.

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3 respostes a Hoy, en un tren

  1. Esther ha dit:

    A mi me superáis con tanta literatura, pero estoy contenta que tengáis el compartimento para vosotros solos. ¡Qué lujo!

  2. Mercè ha dit:

    M’agrada fer aquest viatge des de casa. Un luxe tenir compariment sense compartir. Com una capsa on tancar-se i deixar passar el temps al costat de les vies, així trac-trac-trac, en paral·lel a la vida quotidiana que hi ha fora del tren. Us seguiré en la vostra ruta. Segur.

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