El comunismo chino, ¿funciona?

No. Definitivamente, tras apenas un mes de visita en China no estoy tratando de aparentar que he captado los matices del sistema chino. Sería demasiado pretencioso, incluso, creer conocerlo a grandes rasgos, desde una posición tan inocente como la del turista (sí, China es un país tan hermético en muchos aspectos que uno no siente ser más que un observador pintoresco, como nuestros japoneses marchando marcialmente ante la Sagrada Familia). Pero ya que hemos sido simples espectadores externos, armados con nuestras cámaras y sandalias (sin calcetines, que una cosa es una cosa y otra, pues otra), aprovechemos la extraña valentía inconsciente que dicho rol otorga para analizar la realidad que nos ha rodeado.

A ver, lo del comunismo chino tiene truco, claro. Es evidente, el número de tiendas y disparidad de precios y ofertas así lo atestigua, que a nivel económico China es una economía de mercado. Los productos circulan libremente y se adaptan a los sueldos dispares de la población. Desde que hacerse rico ya no es atentar contra las bases del Estado chino, caminando por la calle es difícil distinguir este sistema de los de nuestros países. Poco tiene que ver con aquellos depauperados supermercados Polacos o Checos de principios de los ochenta (viejo que es uno) en los que reinaban larguísimos estantes vacíos. China produce, vende y consume.

¿Qué tiene este sistema de especial? Una diferencia clara: el papel del Gobierno. Ahí se halla la esencia de lo que puede quedar de comunismo en China, para lo bueno o lo malo. Solemos decir que en nuestros países (occidentales, cardinal eufemismo) el poder final, la toma de decisiones que afecta a la vida cotidiana de los ciudadanos, lo tienen más las empresas que los gobernantes. Ver a nuestros presidentes obedecer dictámenes empresariales (recuerdo ahora mismo a un empequeñecido Zapatero cabizbajo ante los principales banqueros españoles hace tan sólo unos meses) es algo que ya no nos sorprende (sorprendentemente). ¿Sucede eso en China? Yo pienso que no, al menos, no con el mismo descaro. Un Gobierno fuerte, controlador y dictatorial no permite que los intereses privados le dicten la agenda. La cuestión es, por lo tanto, si los intereses que marcan las decisiones del Gobierno chino son los suyos propios o los de su pueblo. Y eso, me cuesta juzgarlo. Sí siento, sin embargo, que el gobierno Chino tiene establecido un pacto (¿de sangre?) con los ciudadanos: “uno permanece en el poder sin posibilidad de cambio mientras los otros sientan que sus necesidades se atienden”. Y esa debería ser una situación ideal para un Gobierno responsable que se preocupase por el bien común de su pueblo. Seguro que hay cierto paternalismo institucional en esta idea, pero seguro también que podría tener sus ventajas si fuera una situación de confianza pueblo-gobierno construida sobre valores sólidos. ¿Lo es en China?

Históricamente, no. Y ahí está el problema. El poder del Gobierno está más construido sobre el miedo y la represión que sobre el valor de la delegación en la responsabilidad de los gobernantes. Y eso está mal, claro que sí. China es una dictadura erigida sobre el miedo de la gente. La cruenta Revolución Cultural fue paradigma de ello. Incluso hoy, los presos políticos o la falta de derechos humanos (y no digamos ya la opresión de Tíbet) no deben tener justificación alguna (aunque en la denuncia que hagamos desde fuera, siempre habrá un poso de vergüenza propia de haber permitido que todo esto suceda).

¿Y la China de hoy? A pesar de mantener su cuota de despotismo y meticuloso lavado de cerebro nacionalista, es sin embargo innegable que la China de hoy es un sistema diseñado para su propia supervivencia. Y eso también pasa por el desarrollo del país y de sus ciudadanos. Vale, su punto de partida era bajo, pero este desarrollo sigue siendo impresionante. Está claro que el aislamiento de China le permite a su gobierno tomar decisiones sólo consideradas en clave de beneficios internos. Y eso nos molesta, porque nuestro juego es otro, pero no podemos negar que no es del todo malo para ellos. Si hoy China fuera una economía de mercado del todo libre, nos la comeríamos con patatas (nuestras empresas, vaya). Y eso, seguramente nos encantaría, pero dudo que fuera el mejor escenario posible para el desarrollo de los ciudadanos chinos. Y ahí es donde yo creo que les funciona el “comunismo” a los dirigentes chinos: en atender a sus reglas, le pese a quien le pese de fuera. Además, son demasiado poderosos como para que los denunciemos abiertamente por no seguir nuestro juego. Y lo saben. Y compran nuestra deuda externa para que así se mantenga la cosa. Así que ya podemos irnos haciendo a la idea. Los chinos han venido a quedarse y la crítica automática a su sistema sólo esconde nuestro miedo ignorante a que haya pasado nuestro momentum histórico, a que ahora tengamos que acostumbrarnos a estos linces del trapicheo que, además, escupen a todas horas y sorben ruidosamente los fideos.

Su sistema no es el nuestro, eso está claro. Tampoco es comunismo (no al menos como mi oxidada consciencia marxista me dicta), pero es un camino que, a nivel global, les trae beneficios justo en el momento en que nosotros naufragamos en nuestro propio orgullo.

Oriol

(a pesar de que en este blog ni Verónica ni yo solemos firmar las entradas, porque nos divierte el engaño y porque suscribimos todo lo que escribe el otro, en este caso la reflexión es del todo personal y me parece justo que así se refleje)

Aquesta entrada s'ha publicat en Reflexió i etiquetada amb . Afegiu a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

3 respostes a El comunismo chino, ¿funciona?

  1. cauchyna ha dit:

    Està bé això de que no firmeu en general, tot i que justament en aquest, per alguns comentaris de pel mig, ja es podia adivinar… (tot i que jo no et coneg) je je je
    Ei, i heu pogut visitar alguna escola? Deixen entrar i aquestes coses?
    Els sistemens que tenen per aprendre en general són molt diferents, però a més els continguts i mètodes d’ensenyament d eles matemàtiques són molt peculiar per nosaltres. Si heu pogut viure alguna experiència en algun centre educatiu expliqueu-nos alguna cosa!!!
    Aquí cada loco con su tema! ja ja ja
    Si voleu, ho podeu explicar duna manera molt literària o molt periodística! ;p
    Ei, no sé cap a on va la vostra ruta, però per alguns paisos d’àsia que hem estat, si voleu alguna recomanació, ja sabeu!

    • urivero ha dit:

      Hola Laura!
      Vam tenir la sort de visitar una escola a Tibet, i de veritat és una sort, perquè el govern xinès no deixa que els turistes les visitin. Però estàvem en un racó apartat del país, en un poble petit, allotjats en una guesthouse portada per una dona que també era mestra de l’escola (primària, només). Vam estar parlant amb ella, li vaig dir que jo també sóc profe i ens va deixar entrar a veure algunes classes. No vam preguntar massa sobre les mates en particular, però sí vam veure que començaven des de molt abaix, perquè els nens de set anys començaven aquell any l’escola, no havien fet pàrvuls, i només sumaven 1+1. Era estrany veure com aprenien: per repetició, no semblaven entendre massa el concepte. També afectava, és clar, que fossin 50 alumnes per classe, una bogeria.
      Un petó enorme des de Nepal.

      • cauchyna ha dit:

        Ei, merci! No podem fer grans generalitzacions de les nostres vivències puntuals, i menys a partir d’un comentari de 2 línies, però és la mateixa sensació que vaig tenir a Àfrica (Tanzània). Potser el problema de que comencessin tan tard en edat, no el vaig veure tant, però sí les metodologies de repetiació i no entendre els conceptes que hi ha darrera… Però abans a casa nostra també era així… i amb l’esforç d’uns quants la cosa ha anat canviant, encara que no a totarreu, però no sé perquè jo tenia la sensació de que allà no canviaria mai… és més, vaig arribar a pensar perquè ho hauriem de voler canviar? A nosaltres ens ha fet bé? Bé… tot sempre és molt difícil de respondre, però seguim donant-hi voltes…
        Bé, ja posats a demanar, si teniu fotos de diferents escoles, o contactes per fer possibles col·laboracions, voluntariats, visites i demés, si us plau, aneu-m’ho guardant!!!

        Ostres, em sembla que encara no heu anat a cap del paisos que vaig estar jo!!! Si hi anem, aviseu, eh?? Potser tenim alguns contactes!
        Ah, i ara que m’he llegit el post del Tíbet, nosaltres vem estar a Daramsala, que és el poble de la India on estan exiliats els del Tíbet, i vem veure al Dalai Lama!!!

        Molts petons congelats des de Utrecht!
        Laura

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s